lunes, 1 de febrero de 2010

La primera Flor (Crocus Nevadensis)




El invierno es largo; es una época del año fría, que creo que adormece el cuerpo y el alma. En algún lugar nos mantiene, nos hace seguir adelante la esperanza de que otra viva y colorida primavera vendrá.
Siempre parece que el invierno es sinónimo de muerte, con su ausencia de vida aparente en los árboles, ausencia de flores, intermitencia a veces cruel de ese sol que nos calienta por dentro y por fuera.
A los niños le gustan las sorpresas, a los mayores también y a veces la naturaleza nos sorprende cuando menos lo esperamos. Y esto nos ocurrió dando un paseo por el camino que va de la Cortijuela a Fuente Fría el pasado sábado 30 de Enero, cuando aún quedan dos meses escasos para la primavera: entre el color marrón de la tierra, al lado de la fría y blanca nieve que supongo permanecía allí desde hacía varios días por las bajas temperaturas, había nacido una humilde florecilla, un Crocus Nevadensis, con unos pétalos de una blancura tan intensa como el color de la nieve, como si extrañamente hubiese nacido de la misma nieve aunque esto pueda parecer contradictorio.
Se me ocurre pensar que hay momentos en nuestra vida que son como el duro invierno, en el que parece imposible la esperanza de algún tiempo mejor. Quizá pueda ser más llevadero si pensamos que en esos fríos momentos existe la esperanza de que algo tan bello como un crocus pueda resurgir de lo que parezca seco y ausente de vida a simple vista.
Y quizá podamos esbozar una sonrisa al pensar , que aunque nos quede casi más de la mitad del invierno por pasar, se están iniciando todos los preparativos de la chispeante primavera en las entrañas de la tierra que nos sostiene aunque no quiera mostrarnoslo; pero si vais a encontraros con ella quizá os regale como a nosotros ayer, la visión de uno de sus más bellos milagros en forma de una diminuta, blanquísima y hermosa florecilla llamada Crocus Nevadensis.
MªJosé León

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