domingo, 31 de enero de 2010

Concierto de Juan Trova y Juan Ruggieri











A veces lo que no se prepara, lo más improvisado, puede llegar a ser lo más refrescante y entrañable a su vez; cuando la vida con su paso nos va envolviendo cada vez con más rutinas, podemos llegar a sentirnos incluso inmovilizados, no sólo físicamente sino, y pienso que es lo peor, de forma emocional.
Y todo esto lo explico porque el pasado jueves Antonio y yo pasamos un muy buen rato en una buena noche, con buena gente en un buen lugar. Fuimos al bar La Tertulia; allí cantaban Juan Trova y su amigo Juan Ruggieri(supongo que eran amigos casi del alma por lo que luego comentaré). Había oído hablar de aquel bar como lugar de encuentro de gente que quería compartir pensamientos y opiniones a la hora del café. El ambiente me resultó muy agradable, sobre todo cuando las luces artificiales se apagaban y dejaban encendidas sólo aquellas velas minúsculas sobre un gran montículo de cera de diversos colores y algún foco nada molesto, más bien de luz cálida y acogedora.
Los dos cantautores cantaban versiones de Silvio Rodríguez; se ve que habían cantado muchas veces juntos, por su complicidad, por lo bien que compenetraban sus voces y tocaban a duo sus guitarras, había una conexión especial, supieron crear un ambiente de amistad que no forzaron en ningún momento. Transmitían naturalidad, supieron establecer complicidad con el público que tenían tan cerca físicamente y con el que a veces cantaban algunas canciones, me asombró como la gente sabía las letras de muchas de ellas.
¿Y yo que sentí? Me sentí bien, cada vez mejor, me metí en aquel ambiente de lleno, seguí las letras de las canciones, sentí que se me escapaban algunas lágrimas que no intenté frenar, es como si hubiese estado peinada con un tirante moño atado a mi cabeza y de pronto, agitando la cabeza, mi pelo se soltase y recuperase algún tipo de libertad perdida.

Me quedé con las ganas de haberle dado las gracias a los dos Juanes, pero me corté al final. Desde aquí quiero hacerlo, nunca es tarde: Gracias por aquel buen rato que quiero repetir, gracias por haberme hecho sentir de nuevo que el alma me burbujeaba, sensación gratamente espumosa que os aconsejo y que seguro que habeis sentido en alguna ocasión mágica y especial (esta sensación es doblemente aconsejable ya que te quita unos cuantos años de encima, o por lo menos en ese momento te lo parece)
Mª José León