lunes, 28 de febrero de 2011

MORENTE MANERAS DE DECIR Lo cotidiano urbano Joaquin Sabina y Luis Garcia Montero

 Asuncion Perez Cotarelo Diputada de Cultura

 Tato Rébola, Joaquín Sabina y Luis Garcia Montero

 Joaquín Sabina

 Luis Garcia Montero

 Joaquín Sabina

 Luis Garcia Montero

Enrique Morente en el recuerdo de sus amigos


Pasadas las 8 de la tarde del viernes 25 de Febrero, sobre un escenario donde dos guitarras y una máquina de escribir ejercían de espectadoras desde su inusual quietud y silencio parecían presenciar como espectadoras un “milagro”, según dijo Joaquín Sabina al finalizar el acto: el que una pequeña mesa y, sobre ella, tres copas transparentes, alrededor de ella, tres sillas ocupadas por sus respectivos tertulianos, fuesen capaces de despertar tanto interés en aquel numeroso público repartido entre la sala y el patio del Palacio de los Condes de Gabia. ¿Qué pudo provocar este “milagroso” poder de convocatoria? Segura y principalmente pudo ser la admiración hacia el trovador homenajeado, Enrique Morente; así mismo, admiración hacia los contertulios participantes como eran Joaquín Sabina y el granadino Luis García Montero, que fueron presentados por Asunción Perez Cotarelo Diputada de Cultura y moderados por Tato Rébora. Es posible que también parte de ese público sintiera curiosidad y esperase que Sabina cogiese la guitarra y nos cantase alguna pieza, episodio que no ocurrió, ya que esta vez venía a Granada a leer poesía, sonetos propios escritos o leidos en homenaje a sus amigos, y a narrar anécdotas o momentos de vida compartidos con ellos.

A lo largo de la velada, en un ambiente cálido, distendido y de complicidad absoluta, se hizo referencia a diversas anécdotas vividas junto a Enrique Morente, tanto en Granada, en la Tertulia como en Madrid u otros lugares.

Se habló de los granadinos Federico García Lorca y Francisco Ayala, de Ángel González y Luis Rius.

Pudimos observar a un Joaquín Sabina amigo de sus amigos, capaz de reflejar en sus sonetos de forma desgarrada sus sentimientos. De igual modo conocimos a un Luis García Montero sencillamente afable y cercano; ambos nos acercaron con sus “maneras de decir”, lo cotidiano y lo urbano de sus vidas, de sus momentos compartidos con Morente.

A lo largo de la noche, supieron dibujar la cotidianidad vivida de tal modo, que casi nos hicieron imaginar junto a aquella mesa una cuarta silla y un contertulio más sentado junto a ellos: Enrique Morente, trovador y amigo querido.

Mª José León y Antonio Fajardo









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